miércoles, 29 de marzo de 2017

Reflexión de Atardecer

¿Alguna vez te has sentido ahogado en tu puesto de trabajo? Todo el mundo dice que es normal sentirse ahogado en el trabajo, que siempre habrá alguien que te grite y haga pasar un mal rato.

La verdad es que eso no es normal, para nada. Me parece completamente inaceptable que la sociedad disfrace el maltrato del día a día con la palabra "normal". ¿En que planeta es normal gritarle por el teléfono a alguien que te esta entregando una información? ¡Por Dios! Es obvio que la persona que te llama no es la responsable de lo que te esta comunicando. Sólo lo comunica.

Peor es gritarle a quien te llama para comunicarte algo malo, pero además te ofrece una alternativa de solución. ¿No se te ocurre que para ofrecerte eso alguien está pasando por muchos problemas? Pero tú le gritas a la pobre secretaria que mandaron a hacer algo que no le corresponde porque alguien, en su lugar de trabajo, no sabe hacer su pega.

La persona que te llama, para quien llamarte no es parte de su trabajo, está hablando contigo porque junto a su jefa decidieron que no correspondía dejar a los pacientes sin una explicación. Porque junto a su jefa buscaron una solución, la mejor que pudieron encontrar, con ayuda de una persona que también está haciendo un favor.  Pero tu le gritas, no la dejas hablar, y le haces perder el tiempo, (que bien podría estar ocupando en algo mucho más productivo), pidiéndole explicaciones que no puede darte, pidiéndole acciones que no está autorizada a realizar y solicitándole confirmación para algo que ni siquiera un adivino puede confirmar.

Con respuestas así, solo me quedan ganas de NO HACER FAVORES. Entiendo que usted tiene dolor, malestar o necesita urgente una atención; pero si es urgente, vaya a urgencias; pero si quiere sus medicamentos déjeme hacer mi trabajo y no me haga perder el tiempo. Porque, perdón, pero no me pagan por pasar malos ratos ni aguantar malos tratos, y a mi secretaria porsupuesto que tampoco. Me pagan por hacer mi trabajo, para el que soy extremadamente buena y para el que lamentablemente, por culpa de gente incompetente, no he tenido tiempo de realizar porque estoy perdiendo el tiempo dando explicaciones que no me corresponde de entregar, porque estoy perdiendo el tiempo con gestiones que no tengo porqué realizar; porque estoy haciendo algo que, porsupuesto, si yo no lo hago nadie más lo realizará.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Mentalidad Nueva

Tengo una secretaria, es algo distraída, su madre es co-generacional mía, lo que es algo complejo. En ocasiones siento que hablo con mi hermana pequeña en lugar de mi subordinada.

En ocasiones me saca de quicio, pero por lo general es una buena muchacha; inexperta en muchos aspectos, le pone empeño a las cosas pero a veces pierde su norte, se aproblema con cosas o situaciones a las que no tiene sentido prestarles atención. Así, por lo general, está con dolor y problemas al estómago.

A mi me ocurre lo mismo. De base tengo un estómago delicado, así que con el estrés del trabajo ni les cuento.

Recientemente tomé un a resolución: no me estresaré. ¡No tiene sentido estresarse por cosas que no puedo solucionar! Lo haré todo a mi paso, "lento pero rápido dentro de lo posible". La vida es corta y mi objetivo es vivir hasta mis 100 años. Como me quedan 70 todavía, tengo que cuidarme de disfrutar cada momento. Con estrés no puedes disfrutar nada. Espero que me dure.

Llevo 3 días de nueva dieta alimentaria mental... Sin dolor de cabeza, sin dolor de estómago, sin diarrea. Interesante, ¿verdad?

Anoche, por primera vez en mucho tiempo, me sentí en paz y fui feliz.

lunes, 20 de marzo de 2017

Reformulando

Desde niña he tenido problemas gastrointestinales. Siempre enferma, por una u otra cosa. Nunca he dejado que eso me desanime; soporto las bromas sobre mi salud como quien mira el cielo todas las mañanas. Estoy acostumbrada, pero no significa que no duela.

Hace unos años, el 2014, me propuse bajar de peso para ir a un viaje culinario fuera de mi país, sin cargo de conciencia. El plan era simple: bajar de peso para subir sin remordimientos.

Logré mi objetivo, no me costó nada. Tengo una voluntad de oro (otro atributo). Pero descubrí algo interesante, durante el tiempo que duró esa dieta no tuve problemas gastrointestinales (ni si quiera dolor). Intrigante, ¿verdad?

Cuando reinicie paulatinamente la alimentación habitual, nuevamente aparecieron los terribles dolores, las idas urgentes al baño, el reflujo y el hambre constante. ¡Primer Horror!

No pasó mucho tiempo para que descubriéramos que el trigo era el problema. Así que hice lo que cualquier mortal hace sobre la tierra cuando algo le hace mal. Dejé de comerlo.

Por un tiempo (años) todo anduvo excelente. De vez en cuando me venían ataques nuevamente, pero tolerable.

El año pasado cambie de trabajo, a uno un millón de veces más estresante, algo que no supe hasta que ya estaba firmado el contrato. ¡Segundo Horror! Porque los problemas estomacales aparecieron con más intensidad, al punto de que tuve que consultar a Servicios de Urgencias en más de una ocasión.

¿Que me pasa?

Aparentemente no tengo enfermedad celiaca, pero puede que si una intolerancia severa al gluten (aunque me falta el examen genético). Como sea también sospechan de una intolerancia a los hidratos de carbono.

¿¡Que?!

Si. Eso mismo. Básicamente mi sistema digestivo no procesa nada que fermente. (Sonrisa nerviosa) La forma de probarlo es experimentado conmigo por 10 días una dieta restrictiva de esos alimentos (que no son pocos).

¿Lo positivo?

Llevo dos días de dieta y nada de dolor. Interesante.